No puedo evitar imaginar a Edward Hopper (1882-1967) en la habitación 606 del SAS Royal Hotel de Copenhague. Es algo subjetivo, no lo niego. Hablo de una idea que viene de forma sutil, sin argumento, pero con intensidad y de forma reiterada. No hay hechos que constaten la relación, ni siquiera como influencia estética, entre el arquitecto Arne Jacobsen y los cuadros del  pintor americano. Pero yo imagino al tímido Hopper en esa habitación.  Puedo ver a su mujer Josephine, posando para él como solía hacer. Sentada en la cama leyendo un libro, o mirando silenciosa por la ventana mientras él pinta la escena desde un rincón de la habitación. Como le ocurre a un director de cine cuando rueda una escena, todo sucede delante de él y dentro de él, en su cabeza.

Morning Sun Hopper en la habitación 606
Morning Sun (1952) de Edward Hopper

Arne Jacobsen (1902-1971) recibió el encargo de construir un complejo para la compañía aérea SAS, en el centro de Copenhague, que albergara una terminal, un hotel y una agencia de viajes. El edificio de uso múltiple se construyó entre 1956 y 1960. Este proyecto fue concebido en su totalidad por Jacobsen que se encargó también del interiorismo del hotel diseñando la cristalería, la cubertería, los tejidos, las luminarias y en definitiva todo el mobiliario del edificio. Piezas icónicas como la silla Swanla silla Drop y el sillón Egg nacieron con este proyecto de interiorismo.

Hopper in Room 606 by Arne Jacobsen

Suite 606 de Arne Jacobsen con las sillas Swan y Drop y el sillón Egg.

beds in room 606
Dormitorio de la suite 606 del Royal Hotel de Copenhague

Jacobsen que había trabajado de albañil antes de estudiar arquitectura, era muy aficionado a la jardinería y a la pintura. Creó también junto a su mujer diseños para telas y papeles pintados. Llevado por su afán de diseñar espacios para la vida de la gente común, construyó un hotel para gente de paso. Viajeros transoceánicos que pernoctaban unas horas en una ciudad ajena. Preocupado por el confort de los viajeros, concibió un interior de paredes verdes, con muebles funcionales, sillones y sillas de formas orgánicas, decoración modesta y austera. Las ventanas omnipresentes en el edificio, vistas desde dentro de las habitaciones tienen el tamaño justo para conectar con la ciudad sin privar de intimidad al viajero.

Arne Jacobsen
Detalle del mobiliario diseñado por Arnold Jacobsen para el Royal Hotel

Vuelvo a pensar en Hopper y sus habitaciones verdes, con toques de rojo y amarillo. Sus ventanas y también su modestia de artista, como la de Jacobsen. Los dos maestros en sus disciplinas dibujan y crean espacios austeros, sin pretensiones. La belleza de lo común enfocado por la mirada del artista. Parece que, al contrario de lo que muchos han querido interpretar, Hopper no estaba interesado en la intrahistoria de sus cuadros. Nunca dio un contenido emocional o subjetivo a las escenas representadas. Para él eran sobre todo experimentos espaciales y lumínicos. Pero nos conmueven. Son un perfecto escenario para cualquier persona en tránsito. Como una habitación de hotel donde pasar una noche entre un vuelo y otro. Son «no lugares» donde todo cabe.

Western Motel de Hopper
Western Motel (1957) de Edward Hopper

Cuenta el arquitecto americano Michel Sheridan que su visita a la habitación 606, la única que se conserva tal y como la diseñó Jacobsen, le cambió por dentro. Le conmovió porque al estar allí sintió los valores que habían animado al arquitecto danés a construir ese espacio interior. Para mi esta es una de las mejores definiciones de arte: lo que conmueve y es bello de manera atemporal.

Sigo imaginando que Hopper y Jacobsen se estrechan la mano en la habitación 606 del Royal Hotel de Copenhague.


Datos biográficos Edward Hopper

Datos biográficos Arne Jacobsen

Sobre Arne Jacobsen y el SAS Royal Hotel: Grand Hotel Speaker Series: Michael Sheridan:

Conferencia Michael Sheridan

Sobre la pintura de Edward Hopper

 

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